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Teresa Galán I Arquitectura y Diseño Interior
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Aunque muchos  aún no estén familiarizados con el término, el estilo wabi-sabi es una de las tendencias que ha llegado con fuerza al diseño de interiores.

 

Sin embargo, no se trata de un concepto nuevo. Es estilo wabi-sabi tiene su origen en la milenaria cultura nipona. Como todas las tendencias que llegan a Occidente desde Japón, lleva arraigadas su filosofía y sus tradiciones ancestrales.

 

Este particular estilo es mucho más que diseño de interiores, es una forma de vida. A través de la creación de espacios, busca representar la creencia profunda de que nada es esta vida es permanente ni perfecto. Ante esa idea central, los espacios wabi-sabi transmiten calma y serenidad.

 

 

Conceptos clave de la decoración wabi-sabi

 

La decoración wabi-sabi se basa en la idea de fugacidad e imperfección. Fugacidad de una vida transitoria en la que nada es permanente. E imperfección como sinónimo de belleza.

 

Fundamentado en estos dos conceptos, este estilo se apoya en la sencillez de las líneas. Se trata de una decoración minimalista y primaria que huye de lo artificial.

Colores y materiales que priman en el estilo wabi-sabi

 

Lo mismo ocurre con los colores y los materiales que dominan este estilo. Con una estética que busca la naturalidad, los tonos principales son neutros. Blanco, beige, tierra… son los encargados de transmitir calma y sosiego, a la vez que crean una decoración atemporal que nunca pasa de moda.

 

En la misma línea, los materiales que se emplean para conseguir un estilo wabi-sabi son de origen natural. La madera o la piedra, en su estado más puro son irregulares e imperfectos. Y eso es precisamente lo que busca trasmitir este estilo: la aleatoriedad de la Naturaleza y la belleza de lo puro.

 

 

Otro de los conceptos a tener en cuenta a la hora de elegir qué colocar, esta filosofía decorativa busca la autenticidad. Muebles que contengan la historia de nuestros antepasados. Piezas que muestren el paso del tiempo y aporten personalidad a los espacios.

 

Siguiendo esta línea de pensamiento en la que la belleza reside en lo imperfecto, esta autenticidad encaja a la perfección. De esta manera, el estilo wabi-sabi aboga por darle una segunda vida útil a objetos antiguos o usados.

 

Las paredes con acabados irregulares o incluso desconchadas, la madera sin tratar que muestre los nudos y las vetas, las piezas hechas a mano simétricas… Cualquier forma y material que muestre la irregularidad y la imperfección encuentra su lugar en este estilo.

 

 

Diferencias entre minimalismo y wabi-sabi

 

Aunque, debido a su simplicidad el wabi-sabi y el minimalismo pueden asemejarse, son estilos diferentes. Tienen en común la búsqueda de espacios sencillos, pero ahí se acaban sus similitudes.

 

En primer lugar, el minimalismo utiliza en las formas y los acabados la simetría. Líneas puras y rectas son la base de las piezas que se emplean en este estilo. El wabi-sabi, por el contrario, busca la imperfección. Por eso, huye de objetos y texturas simétricas.

 

Por otro lado, el minimalismo no se influye por el momento en el que se vive. Es decir, las estancias plasman una atemporalidad que en todo caso, evoca escenas futuristas. En wabi-sabi en cambio, se sirve de piezas que muestren el paso del tiempo. Si existe una época que reflejar, esta es el pasado.

 

 

Ahora que conoces los conceptos clave de esta nueva tendencia, ¿te atreves a llevarla a cabo en tu hogar? En Teresa Galán podemos asesorarte para que consigas una decoración wabi-sabi perfecta.

*Las imágenes incluidas pueden no corresponderse a artículos de Teresa Galán.